viernes, 22 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (VII): cotorras de Kramer


Hoy hablamos de la cotorra de Kramer, ave exótica que por dicha característica no está sujeta a medidas especiales de protección. Resalta por su larga cola y su color verde intenso, con una tonalidad más clara verde amarillenta en la zona ventral. Las subespecies africanas (que son las que han sido detectadas en España) proceden de la franja subsahariana, a partir de la cual, y fundamentalmente debido al comercio o a su transporte legal o ilegal se habrían difundido por nuestro país.

Suelen formar pequeñas bandadas que se distribuyen en hábitats muy diversos, que oscilan desde las zonas boscosas poco densas a áreas abiertas, incluidas las de cultivo. Eligen huecos en los árboles como lugar preferente para anidar pero, en el medio urbano también pueden aprovechar los huecos bajo los tejados.

Su relativamente bajo número en comparación con las cotorras argentinas hace que se recojan un menor número de daños e incidencias. No obstante, cabe resaltar que se trata de un ave exótica, por lo que compartiría con la cotorra argentina riesgos para la salud pública y la veterinaria, un posible impacto medioambiental sobre especies de la fauna autóctona.

A ello se sumarían posibles daños en el patrimonio verde y en la agricultura, la posibilidad de actuar como reservorios o vectores de patógenos (como la transmisión de la clamidiasis) y los daños económicos derivados de las operaciones de vigilancia, prevención y control y erradicación de sus poblaciones de vida libre, así como de la vigilancia de las fronteras o del control de ventas por internet, además de la percepción de riesgo o alarma ciudadana.

Todo intento de control o erradicación de las cotorras de Kramer debería basarse en un control previo del comercio y de la suelta intencionada o accidental de ejemplares de estas aves.

Para seguir un protocolo garantizado de cara al control de especies exóticas como la cotorra de Kramer, ponte en manos expertas como las de COPLAGA, llamando a los teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla). 

jueves, 21 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (VI): cotorras argentinas de pecho gris


La cotorra argentina de pecho gris es un ave considerada legalmente como exótica en España. Es originaria de Iberoamérica, especialmente de la zona central y sur de Sudamérica. Su presencia en nuestro país data de varios decenios atrás, probablemente derivada de la importación y venta de ejemplares que luego hayan sido objeto de una suelta intencionada o de un escape accidental.

En las ciudades estas aves eligen determinadas especies de árboles para anidar, especialmente cedros y abetos, pero también otras especies arbóreas como las palmeras o los plátanos de sombra.

Los riesgos derivados de su presencia y colonización se relacionan con varios factores. En cuanto a la salud pública o veterinaria, destaca su capacidad para introducir, amplificar y transmitir agentes infecciosos o parasitarios, exóticos o propios de otras aves urbanas con las que contactan, debido a que pueden actuar como reservorios o vectores de patógenos de potencial efecto.

Igualmente tienen un impacto medioambiental sobre otras especies de la fauna autóctona. Pueden dañar asimismo el patrimonio verde de las ciudades o los cultivos agrícolas. A todo ello se suman los daños económicos derivados de las operaciones de su vigilancia, prevención, control y erradicación, así como del control de su entrada por las fronteras o de su venta por internet, sin olvidar la percepción de riesgo o alarma entre los ciudadanos.

Como en cualquier otro caso de aves exóticas, la mejor prevención es la aplicación estricta de las leyes sobre bioinvasiones y la regulación y limitación del comercio de estas especies. El hecho de ser exóticas hace que el criterio de control sea diferente y que se considere la necesidad de erradicación de su vida libre.

A la hora de enfrentarse al control de una especie exótica como esta, lo mejor es acudir a una empresa con técnicos con conocimientos tanto de la biología propia del ave como de los medios más aconsejables para su erradicación. Una buena opción es contactar con COPLAGA a los teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla). 

miércoles, 20 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (V): estorninos


En los últimos 20 años los estorninos han generado diversos problemas en algunas ciudades. Hay dos especies presentes en España: el negro y el pinto, que tiene la cola más corta y el pico más largo y puntiagudo. Ambas especies forrajean durante el día en pequeños grupos o de manera más o menos aislada.

Aunque su presencia es ocasional, el principal conflicto para el hombre derivado de estas aves se debe a la formación de las bandadas predormideros y de dormideros en el ambiente urbano. Se trata de un fenómeno relativamente nuevo y las causas serían complejas. Como hipótesis se podrían manejar los microclimas urbanos, la protección adicional que encuentran frente a sus depredadores, y la proximidad de fuentes de alimentación.

La cuestión es si esos dormideros constituyen un problema de salud pública. Por ahora no existen incidencias relevantes registradas de enfermedades humanas debidas a una infección por patógenos asociados o transmitidos por ellos. Como aves silvestres el contacto con el hombre debe ser cauto y proporcionado. Igualmente, la acumulación de excrementos en el suelo podría propiciar el desarrollo de mohos potencialmente peligrosos.

El objetivo será disuadir a estas aves para que cambien el dormidero urbano por uno localizado en otra ubicación, usualmente en las afueras de la ciudad. Desde el punto de vista histórico, se han intentando métodos como la caza regulada, el ahuyentamiento, la emisión de “llamadas de alarma”, el vuelo de aves de presa, las luces láser, el riego o poda de los árboles y la colocación de protecciones anti-aves en las fachadas.

En todo caso, y aunque la prevención de dormideros no pueda ser conseguida en términos absolutos, es importante la prevención y la vigilancia continúa de la ciudad. Un conocimiento en profundidad de los hábitats y de las necesidades de estas aves permitiría entre otros factores optimizar el diseño de los espacios verdes para así reducir los riesgos que puedan implicar.

Si necesitas de la intervención de expertos para conseguir ahuyentar la molesta presencia de los estorninos de los núcleos urbanos, contacta con COPLAGA a los teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla).  

martes, 19 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (IV): gaviotas


Hoy hablaremos de las gaviotas. En general no existen especies en peligro severo de extinción, y las presentes en el medio urbano no plantean problemas especiales de conservación. Detallaremos en este artículo los diferentes tipos de daño que pueden causar en el medio urbano y las medidas que pueden ayudar a reducir los impactos y problemas acarreados por su presencia.

Las diferentes especies suelen ser bastante fáciles de distinguir, porque cada de ellas tiene una combinación diferenciada de tamaño, color de plumas, dibujo en el extremo de sus alas y color de pico y patas. Las gaviotas "argéntea” y "patiamarilla" son de mayores dimensiones, mientras que la “reidora” es más pequeña.

Cada especie presenta sus propias áreas de influencia características, pero de manera general están fuertemente relacionadas con los ecosistemas costeros. En algunos casos su comportamiento puede ser bastante agresivo. Los primeros incidentes o problemas de cohabitación entre hombre y gaviotas se produjeron en bases de pesca y zonas próximas a ellas.

El acercamiento y asentamiento de las gaviotas en núcleos urbanos de población posiblemente sea difícil de evitar. Además, la progresiva reducción que se vive de sus recursos naturales propios y de la actividad pesquera pueden hacer incluso que se incremente.

Su posible proliferación en la ciudad puede causar diferentes tipos de daño. Pueden transmitir enfermedades, causar alarma ciudadana ante el riesgo percibido, daños en cubiertas o chimeneas, depredar a otros animales urbanos y desembocar en otras plagas por el hecho de suministrarles intencionadamente alimentos o por la exteriorización de las basuras por ellas mismas.

En cualquier caso, hay varias medidas que pueden ayudar reducir potenciales impactos y problemas, como la realización de estudios y seguimientos de los censos poblacionales, optimizar la gestión de residuos derivados de puertos o lonjas o prohibir el suministro intencionado de comida a las gaviotas por parte de los vecinos.

A estas actuaciones pueden sumarse un diseño y mantenimiento adecuados del mobiliario urbano de los espacios portuarios y los cercanos, la vigilancia de posibles incidentes y la instalación de elementos de protección frente a la creación de nidos y otras estrategias para el alejamiento o exclusión de plagas de estas aves.

Si te ves abrumado por la presencia de las gaviotas en tus instalaciones o en el medio urbano y quieres aplicar medidas equilibradas y sostenibles de control, ponte en contacto con COPLAGA a través de nuestros teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla). 

lunes, 18 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (III): palomas torcaces


La paloma torcaz, un ave frecuente en España, no está incluida dentro de los catálogos nacionales o regionales de protección. En general, un animal está en situación de plaga cuando está en una ubicación no aceptable en términos de salud, generación de daño o riesgos. Con las torcaces no se da, aunque sí pueden causar molestias por un aspecto muy concreto: sus excrementos.

Las torcaces no anidan en edificaciones e instalaciones, lo que limita extraordinariamente los riesgos y molestias o daños por su presencia. Como máximo se posan temporalmente en tendidos y partes elevadas de las edificaciones. Prefieren como hábitats zonas forestales tranquilas, alejadas de edificios y de la actividad humana.

No comen alimentos suministrados por los vecinos, por lo que no se aglomeran ni generan conflictos. Prefieren una alimentación basada en los granos y los productos vegetales, y no en la basura.

Las torcaces aprecian la independencia, y por tanto rehúyen el contacto próximo con el hombre. Esto hace más difícil eventuales riesgos de transmisión de enfermedades. Por lo que se conoce no serían portadoras de agentes infecciosos o parasitarios de relevancia, ni han estado implicadas en brotes documentados.

En conjunto se registra una baja cantidad de incidencias comunicadas por parte de vecinos. Estas se deben al número cada vez más frecuente de palomas torcaces en las ciudades y sobre todo a conflictos relacionados con sus depósitos de excrementos, en ocasiones especialmente voluminosos, sobre todo en la vertical de sus nidos. Las aves orinan y excretan simultáneamente, lo que explica el carácter más corrosivo y voluminosos de sus excrementos.

Aunque no puedan considerarse por tanto un ave plaga, y probablemente a día de hoy no sean precisos programas municipales especiales, hay cuestiones a considerar en la gestión de los espacios verdes y la salud pública de las ciudades para vigilar a sus poblaciones y reducir el nivel de molestia potencial para los ciudadanos, facilitando la “cohabitación”.

En este sentido, habría que contemplar los posibles conflictos por la caída de excrementos sobre bancos o vehículos aparcados. Igualmente habrá que prever los eventuales daños en parques y jardines, así como evitar la posible mortalidad accidental de estas aves por colisiones sobre construcciones e instalaciones.

En definitiva, con las palomas torcaces no se llega al nivel de alerta de otras aves, pero para atajar posibles factores de molestia para los ciudadanos, una opción de garantías es ponerse en contacto con COPLAGA a través de los teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla). 

viernes, 15 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (II): palomas bravías


Resulta difícil establecer un catálogo exhaustivo de aves que pueden actuar potencialmente como una plaga en una ciudad. En los próximos artículos haremos un repaso por algunas de las especies más comunes, y que bajo ciertas circunstancias pueden ocasionar problemas de cohabitación con el ser humano.

La condición de “plaga” dependería de la presencia de factores con su localización, sus nidales o su número, entre otros. Arrancamos esta serie hablando de la paloma bravía.

Existe una cierta controversia acerca de si las palomas de vida libre urbana deberían ser clasificadas como una variedad (Columba livia domestica). Con la excepción de dos especies que son endemismo de las Canarias, las palomas bravías no están consideradas especie en peligro o sujeta a alguna medida especial de protección.


El ave más adaptada a la vida en la ciudad

La paloma es la especie de ave más adaptada a la vida en la ciudad y la que, principalmente por sus hábitos de nidificación en construcciones, genera más problemas, daños y riesgos para la salud pública.

La pérdida de actividad progresiva y el despoblamiento del medio rural español ha conducido a importantes cambios en el comportamiento y hábitats de las palomas, que han migrado y colonizado las ciudades. Han modificado sus hábitats alimenticios, hasta adaptarse a un omnivorismo a veces extremo.

La disponibilidad de censos con información sobre el número y densidad de la población de palomas y de su distribución por la ciudad debería ser una inversión esencial para afrontar un programa de gestión. Los problemas técnicos y costes, así como la necesidad de poder comparar datos entre diferentes ciudades, haría muy conveniente disponer de criterios normalizados.


El urbano, un hábitat más favorable que el rural

Las palomas han encontrado dentro de la ciudad los requisitos necesarios para sobrevivir en condiciones más favorables que en el medio rural: alimento, agua, refugio, y una ausencia y protección frente a depredadores. Su impacto en la salud pública es una cuestión importante para entender la necesidad de mantener las poblaciones en niveles demográficos compatibles.

Para una adecuada gestión conviene conocer qué microorganismos o parásitos son prevalentes en esas palomas, y compararlo con otras ciudades, así como estudiar los aspectos biológicos y de comportamiento que podrían tener relevancia en cadenas epidemiológicas de transmisión animal-hombre o animal-animal.

Es igualmente importante estudiar las eventuales correlaciones entre indicadores de enfermedad humana y animal. En todo caso habrá que mantener la lógica precaución para evitar contactos innecesarios. Otro aspecto a tener en cuenta debe ser es la vigilancia epidemiológica y la prevención de enfermedades animales. Algunos riesgos adicionales para la salud pública podrían ser las alergias, la exposición o picadura de parásitos o la contaminación de agua y alimentos, entre otros.


Daños sobre el patrimonio cultural y otros edificios

Un factor nada desdeñable son los daños sobre el patrimonio cultural. Pueden deberse a la acción mecánica directa de las palomas adultas y los polluelos sobre las estructuras, la indirecta por el peso del material acumulado en los nidos, la producida por el desarrollo sobre las fachadas de raíces de plantas que germinan sobre los nidos, la asociada al agua que penetra por las hendiduras y agrietamientos o la de las labores de limpieza de esas fachadas.

También puede haber daños químicos, debidos a la reacción entre los componentes de la orina y el excremento de las palomas con la piedra, que conduce a su progresiva disolución.

En edificios e instalaciones no protegidas, las palomas son capaces de generar desperfectos, pérdidas económicas y conflictos entre ciudadanos, entre ellos las humedades, el ensuciamiento y daños en elementos de fachadas y patios y en la ropa tendida, los gastos por limpieza de fachadas o los perjuicios en parques y jardines.


Programas municipales de prevención y control

Los problemas de cohabitación en la ciudad entre las personas y las palomas han llevado a que numerosos municipios diseñen y ejecuten programas de prevención y control. En este sentido, las administraciones locales deben implicarse en el problema, aplicando criterios preventivos proactivos, y en su caso medidas para aliviar situaciones puntuales de riesgo o daño.

Entre estas medidas se deben incluir un censado de la población de palomas, y subprogramas de información y participación ciudadana (con la gestión de las fuentes de alimentación), de prevención y control de nidificaciones en edificaciones, de captura de palomas y de vigilancia epidemiológica. Otras actuaciones pasan por el uso de elementos que inducen la huida o el desalojo de las palomas, lo que implica el empleo por ejemplo de técnicas de cetrería. 

Si quieres contar con una empresa que contempla todos estos aspectos a la hora de desarrollar su estrategia para el control de la presencia de palomas en el medio urbano, ponte en contacto con COPLAGA a través de nuestros teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla).

jueves, 14 de enero de 2021

Aves urbanas como plagas (I): causas, riesgos para la salud y cómo prevenirlo


El análisis del papel de ciertas especies de aves como eventuales plagas resulta complejo y a veces levanta cierta polémica. En el medio urbano y en otros espacios e instalaciones habitados por el hombre, las poblaciones de animales que existían previamente han sido reducidas o han experimentado una total desaparición.

Las aves comparten con otros animales que son rutinariamente objeto de control de plagas el hecho de ser silvestres o de vida libre, pero gozan de una consideración especial en lo emocional, en la percepción ciudadana y desde el punto de vista legal. Aunque hayan tenido en el pasado un papel menor como plaga y como causa de problemas de salud pública, en los últimos años se ha detectado un incremento en estos factores.


Causas del cambio de situación en el entorno urbano

Las causas de este cambio están relacionadas con la complejidad del medio urbano, su interacción con el medio natural metropolitano y las percepciones y relaciones de los ciudadanos con su entorno. Se han modificado los hábitats naturales y ha habido una progresiva urbanización de ecosistemas. Ha cambiado la protección y recuperación de humedales próximos a ciudades.

El diseño urbano más reciente se ha caracterizado por la incorporación de grandes zonas verdes y la disponibilidad de estanques, rías o fuentes ornamentales. Las ciudades se han expandido en su medio perimetral. Al mismo tiempo, se han incrementado los espacios naturales próximos a zonas habitadas.

A ello se suma el microclima propio de las grandes ciudades. También se han registrado cambios en la sensibilidad y la tolerancia de algunos ciudadanos respecto a las aves, relacionados con daños percibidos y atribuidos a ellas.


Mayor demanda de intervención por riesgos de salud pública

Consecuencia de esto, se ha registrado una demanda de un mayor número de intervenciones profesionales respecto a problemas con aves urbanas, al tiempo que se analizan los posibles incrementos de riesgos para la salud por su capacidad en los ciclos epidemiológicos de ciertos patógenos, especialmente los relacionados con los mosquitos.

Entre las limitaciones a la hora del control, cabe resaltar la imposibilidad de delimitar geográficamente entre el medio urbano y los espacios que lo separan del medio natural. A ello se suma la extraordinaria complejidad de los ecosistemas urbanos.

El análisis de los riesgos y la prevención y control de los vectores requiere siempre de una gestión multidisciplinar. En ecosistemas urbanos, las variables que condicionan la atracción y el potencial de amplificación de aves resultan bastante complejas.


Los especialistas, claves para rediseñar un entorno más sostenible

Los conocimientos de los especialistas en el control de plagas deben ayudar a diseñar y mantener las infraestructuras y el medio urbano de manera inteligente, en orden a permitir una cohabitación aves-hombre razonable, compatible y coherente con el marco legal y libre de riesgos para los ciudadanos, edificaciones e instalaciones, al tiempo que se garantiza la protección del patrimonio cultural.

Igualmente será necesaria una coordinación entre administraciones para la gestión de problemas con las aves. Por su parte, la gestión de poblaciones de aves y la toma de medidas dentro de programas de salud pública municipal o sanidad veterinaria deben ajustarse a las consideraciones legales.

En España, por definición, todos los animales están protegidos, y su captura o muerte sólo puede ser realizada bajo criterios de excepcionalidad y autorización previa. Esta se ajustarían entre otras a razones de peligros y riesgos para la salud pública y sanidad veterinaria, por criterio veterinario y en en el contexto de operativos de prevención y control de plagas. estas son de hecho las razones fundamentales que justifican la necesidad de vigilar y de mantener las poblaciones de aves urbanas dentro de parámetros razonables.

Cualquier intervención a la hora de regular la presencia de aves en el entorno urbano requiere de una coordinación con las administraciones, de un amplio conocimiento y del mayor respeto por los ecosistemas y la salud pública. COPLAGA combina todos esos conceptos. Puedes contactar con nosotros a través de nuestros teléfonos 956 83 47 58 (para la provincia de Cádiz) ó 955 66 74 08 (para la de Sevilla).

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